BONUS del archivo de futuro

Dejamos aquí un primer borrador del que iba a ser el primer capítulo y cuya idea principal hemos recogido para el ultimo. Este fue el primer intento:

27 de septiembre de 2023. 10:30 a.m.

Novena Avenida de Nueva York, sede de Google.

Un oscuro salón de actos se ilumina de repente, mientras por unos altavoces instalados alrededor de toda la estancia, empieza a sonar una musiquilla compuesta para la ocasión, utilizando la base musical de los videos oficiales de Google. Una gran pantalla, proyecta una imagen 3D con el logo de la empresa moviéndose graciosamente alrededor de una tarta con velas. La música se apaga paulatinamente y un alto cargo hace su entrada en el escenario entre sonoros aplausos. Lleva una camisa, color azul marino y unos pantalones beige. Su look casual pretende hacerle parecer menos distante de lo que en realidad es.

–          Hola a todos, y muchas gracias por aceptar la invitación de Google para asistir a esta “fiesta de cumpleaños”. 25 son los años que han pasado ya desde que nuestros fundadores tuvieran el sueño de tener toda la información del mundo en un ordenador doméstico. Han pasado muchas cosas, y hemos vivido tiempos difíciles, pero al final hemos conseguido estar donde estamos.

Y es que los planes no siempre salen como uno quiere y el día a día a veces nos pone las cosas demasiado difíciles. Precisamente porque entendemos eso, queremos aprovechar este evento para anunciar (oficialmente) las nuevas gafas de realidad aumentada, pertenecientes a la misma generación que nuestro reloj de realidad aumentada, Nexus Watch (a la venta desde el mes pasado) con el deseo en mente de hacer la vida más fácil a la gente.

Si levantáis el reposabrazos derecho de vuestros asientos, encontraréis algunos ejemplares de las Nexus Glass R, que lanzaremos al mercado el próximo 2 de octubre. Como veis el diseño, es mucho más práctico y estético que nuestras antiguas “glasses”, y hemos añadido ciertas mejoras para aumentar la velocidad de respuesta, y la detección en los comandos de voz. Les hemos incorporado la nueva versión del sistema Android y hemos conseguido que la compatibilidad con nuestro protocolo ggf (Google goes faster) proporcione una experiencia de uso sin esperas y verdaderamente eficiente. Además la nueva versión del asistente de voz,PACO (Personal Assistant and Communicator of Opinion), ha mejorado su inteligencia artificial y es capaz de ofrecer alternativas o planes coherentes en base a la actividad con las nexus Glass, así como de dar algo de conversación para amenizar tiempos de espera vacíos.

Por favor, ponéoslas y dejad que os mostremos una pequeña recopilación de todo lo que hemos compartido con vosotros en estos 25 años, haciendo hincapié en los hitos más importantes de nuestra historia, en el siguiente video.

 

Las luces de la sala se atenúan hasta conseguir que la luminosidad no interfiera en el visionado y comienza el video. Durante los primeros minutos, se muestran escenas referentes a la fundación de la compañía, el 11-S, la salida a bolsa o el lanzamiento de la primera versión de Android.[…continuará…]

Es solo un intento inicial, pero ya que está hecho, lo ponemos.

También hemos desechado algunas ideas como por ejemplo que los robots Arnold se pudieran incorporar a la PGC y formaran una policía de androides, pero al final nos pareció demasiado. Esperemos que el resultado haya gustado…

Hasta la próxima Goglers!

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Capítulo 5 – El comienzo del ¿Fin?

4 de Noviembre de 2022. New York.

Una gigantesca (y abarrotada)  sala de conferencias reunía a miles de personas esperando impacientes lo que quiera que fuera lo que iban a ver. El secretismo que había rodeado al evento  había conseguido que todo el mundo estuviese pendiente del próximo lanzamiento de Google.

La introducción había cambiado un poco en el ultimo minuto para darle mas espectacularidad y yo estaba realmente nervioso. Desde pequeño he sido un entusiasta de la tecnología y he estado esperando este día toda mi vida. Cuando creía que no podía aguantar más la espera, la música del vídeo oficial de Google de las primeras glass, empezó a sonar. Me tocaba salir. Esperé unos segundos y salí muy despacio:

– Hola a todos y muchas gracias por asistir a la presentación oficial de hoy. En realidad tengo que darles una buena y una mala noticia. La mala es que no vamos a hacer ningún anuncio oficial de nada de lo que se ha estado rumoreando estos días atrás, sin embargo la buena es que lo que les vamos a mostrar les gustará aún mas, y les dejará con la boca abierta. Para ello, hoy contamos con la “presencia” de una persona brillante y muy especial.-carraspeé un poco y puse la voz mas grave, a modo de broma, para decir- Damas y caballeros, les dejo con Sergei Brin.

Mientras me retiraba del escenario, las luces de la sala se atenuaron y un holograma de Sergei Brin apareció en mi lugar. Esta tecnología ya la teníamos más que perfeccionada desde hacía tres años, sin embargo debido al coste de este invento, en la actualidad sólo se utiliza en ocasiones concretas. El realismo logrado es impresionante, de hecho, si no fuera porque apareció de la nada de repente, la gente habría pensado que estaba allí. El cofundador invitó a los asistentes a probar el nuevo modelo de Google-glasses:

– Gracias por la presentación. Tú tampoco estás mal, llámame algún día-dijo en tono jocoso-. De nuevo gracias a todos por estar aquí.

En ese momento, los reposa brazos de los asientos se levantaron y dejaron a la vista el interior de la cavidad. Se pudieron escuchar sonidos de asombro y murmullos. Sergei continuó:

– Como pueden ver, dentro de sus reposabrazos se encuentra el nuevo modelo de Google glasses. Por favor no duden en probarlas, y empezar a experimentar con ellas durante la presentación.

El nuevo modelo había erradicado las lentes y contaba con un diminuto proyector que manda la imagen directamente al ojo, sin ningún tipo de contraindicación. Además eran mucho mas ligeras y pequeñas ya que habían sido reducidas al puente de la nariz, por lo que podías llevarlas de manera muy cómoda; y por supuesto también eran mejores funcionalmente. Los comandos de voz son un 30% más eficiente, su tiempo de respuesta a disminuido en un 20% y su duración en funcionamiento es de 24h. La gente empezó a probarlas, mientras el fundador contaba las nuevas características del producto, precio y demás.

Lo cierto es que eran una revolución. Desde hacía años estábamos a la cabeza de la innovación y cada producto que sacábamos era un reto, ya que teníamos que superar a nuestro mayor rival: nosotros mismos.

Sergei retomó su discurso:

– Estamos encantados con el resultado obtenido con estas nuevas gafas, pero ahora vamos a cambiar de tercio y vamos a hacer un nuevo anuncio. Vamos a presentar […]

En ese instante se “materializó” el holograma de Larry Page, co-fundador de Google, junto a su compañero y le dijo:

– Espera, espera, espera. Esto hay que hacerlo bien. – Un sonoro aplauso le dio la bienvenida a Larry y continuó hablando -. El siguiente es el motivo real de la presentación de hoy, y estamos convencidos de que va a cambiar la historia de la humanidad. Hoy os mostraremos el proyecto Arnold.

La sala se oscureció, una gran pantalla bajó del techo y empezó a reproducir un video titulado “¿Quien es Arnold?”.

Arnold es un robot dotado de inteligencia artificial. Es capaz de razonar  y aprender mediante la experiencia, no sólo física sino también a través de conversaciones. Está preparado para aprender labores del hogar y desempeñar tareas mas mecánicas como transportar objetos medianamente pesados, o incluso ayudar a gente con problemas de movilidad. Además reconoce gestos, expresiones faciales y entonaciones y las utiliza para comprender a su interlocutor. Pese a su aspecto humanoide (con cabeza, torso, brazos y piernas), su apariencia es la de un robot típico, para evitar posibles conflictos morales, y no perder nunca de vista que es una máquina aunque tenga la inteligencia aproximada de un niño de 14 años. Ha sido posible llevar a cabo este proyecto gracias a nuestra filial Honda y al gran trabajo realizado con numerosas tecnologías cuya base ha sido el modelo ASIMO iniciado allá por 1980 y constantemente mejorado. (…)

Una parte del vídeo, mostraba el antes y el después del desarrollo de ASIMO por parte de Google:

Y se mostraron también algunas escenas en las que se veía el funcionamiento del robot que terminaron levantando una ola de murmullos. La pantalla volvió a su sitio. Los fundadores con una sonrisa de oreja a oreja, hicieron algunos gestos con las manos para tratar de calmar al público y apaciguar un poco la expectación. Cuando se hizo algo de silencio, Larry dijo con un tono muy suave:

– Os presentamos a Arnold.

Por un momento la sala entera enmudeció, y cuando por un extremo del escenario aparecimos Arnold y yo, hubo una atronadora explosión de aplausos, vítores y sobre todo muchos comentarios y exclamaciones de sorpresa. La verdad es que se me hacía un poco raro, porque sabía que todo ese júbilo, no era para mí, sino para el objeto inanimado que venia caminando a mi lado. Al fin llegamos al centro del escenario, y comenzó una demostración de las capacidades del robot que teníamos “coreografiada” desde hacía tiempo. Al ser yo, el único que me encontraba allí físicamente ayude a Arnold a preparar algunos de sus “trucos”. Tras la finalización de cada uno, se oía un aplauso. Hubo un pequeño intervalo de tiempo en que mi “compañero” de escenario aceptaba peticiones. Alguien, propuso:

– Arnold, ¿podrías hacernos un dibujo esquemático de algo en menos de 30 segundos?

– Espero que la próxima petición no sea tan aburrida…- contestó el robot mientras utilizaba tan solo cinco segundos para garabatear el dibujo-.

Garabato de Arnold

Garabato de Arnold

Este androide era un invento realmente increíble, pero por supuesto, también era otra máquina más de recoger datos. Las posibilidades que ofrecía en ese aspecto eran casi ilimitadas.

Fue entonces la primera vez, que me sentí ciertamente incomodado por el robot. Quiero decir que el invento me parecía un avance espectacular, pero viendo la eufórica acogida de Arnold, y lo desapercibido que pasaba yo en aquel momento me planteé si esa sería una posible consecuencia a nivel social. Si de aquí a uno años, la gente tendrá cierta dependencia de estos andorides y habrá cambiado la forma de vivir de las personas. Su forma de sociabilizarse, su forma de desempeñar ciertos trabajos, o incluso si habrá cambiado el sitio que ocupa cada uno en la sociedad. ¿Es posible que un avance tan positivo en apariencia pudiera reportarnos ciertos perjuicios? Sólo el tiempo lo dirá.

Por el momento terminaré esta teatralizada presentación y continuaré mi vida dándolo todo por Google, convencido de que es el rumbo adecuado, pero con esta nueva duda que se ha instalado recientemente en mi subconsciente con respecto al futuro.

¿Estaremos dirigiendo a la humanidad al comienzo del fin?

Capítulo 4 – Efecto evolución

3 de Noviembre de 2022

Tras otro agotador día de trabajo, por fin llego a casa. No es demasiado tarde pero ya es noche cerrada, y el frío de la época invita a la gente a no salir, así que las calles se notan algo más vacías que un mes atrás. Me preparo un chocolate caliente para entrar en calor rápidamente y me siento en mi mesa de trabajo. Está toda desordenada, y en ella se apilan libros, informes, y restos de comida alrededor de mi chromebook. Estos días he estado trabajando muy duro para la presentación de mañana y me he olvidado de lo demás, así que ahora que veo el desastre me dispongo a ordenar un poco este lío.

Durante la limpieza, veo una foto de mi sobrina Sophie, cuando apenas tenía 6 años. Hace tiempo que no hablo con su madre, quizá debería llamarla por acción de gracias. Me quedo un rato mirando la fotografía y echando cuentas, tratando de averiguar la edad que tendrá Sophie ahora mismo. No logro recordar la fecha exacta de su cumpleaños, pero debe de rondar los 13 años. La edad necesaria para sacarse su IDDI.

Una vez que Google se constituyó como el cibergobierno, fue implantando ciertas medidas en el ámbito de internet y una de ellas fue el IDDI (International Document for Digital Identification), con el cual un usuario debía identificarse al acceder a la red y por tanto se hacía personalmente responsable de toda su actividad. Los inconvenientes éticos en otra época hubieran sido evidentes, pero la gente tenía miedo desde el 11-A, y prefería perder ciertos privilegios y libertades a cambio de sentirse seguros, por lo que no fue difícil sacar adelante nuestros planes explicando que todo se hacía por motivos de Seguridad Internacional. Si un menor quería usar un ordenador antes de cumplir los 13 años, disponía de un tipo de cuenta “anónima” pero que sólo permitía el acceso a determinados sitios de la web que previa revisión por parte de Google fueran consideradas aptas. Su uso era como hacer un login para acceder a internet y fue oficialmente instaurado el 11 Abril de 2017, coincidiendo con el primer aniversario de la fatídica tragedia. Desde entonces nos es bastante útil para “predecir” ciertas actitudes ilegales y posibles delitos.

No obstante, el primer paso que dimos cuando ascendimos al gobierno no fue este, sino la intervención y posterior cierre de Facebook. Recalcando que los culpables del atroz atentado que conmocionó al mundo entero estuvieron orquestando el ataque con la ayuda de la azulada red social, la opinión pública le dio la espalda. Y no sólo eso, se recogieron firmas, se movilizaron manifestaciones y se propusieron multitud de iniciativas on-line para solicitar el cierre del “libro de caras”.

Por supuesto, siempre hemos tenido muy en cuenta la voz de nuestros usuarios.

Lo cierto es que al principio, se nos hizo imposible abarcar tanto en tan poco tiempo y estuvimos una temporada colaborando con las autoridades estatales pertinentes, pero una vez que tuvimos las infraestructuras y estrategias necesarias, cogimos las riendas nosotros mismos, y establecimos un cuerpo de seguridad conocido como la PGC (Policía Google del Ciberespacio). Las competencias de esta policía eran exclusivamente sobre delitos informáticos, aunque esporádicamente pudieran colaborar en operaciones conjuntas como fuerzas de apoyo con otros cuerpos de seguridad ajenos. Este organismo se creó al mismo tiempo que el IDDI, aunque no empezó a funcionar hasta un par de meses después. Su cantidad de efectivos era más bien modesta, pero completamente suficiente dado el control que llevábamos.

Nuestro imperio tenía ya una envergadura muy considerable y seguía creciendo. Siguiendo un curso muy natural de centralización de poder, establecimos nuestra propia moneda digital en internet, llamada netcoin. Algunas empresas de pagos como Paypal y Safecard, se vieron reducidas a la mínima expresión y tuvieron que cambiar su modelo de negocio para poder sobrevivir, convirtiéndose en “prestamistas” virtuales de nuestra moneda, cuyo valor de inicio fue como 1 netcoin = 1.0965€. De la misma manera, promulgamos un decreto que obligaba a usar ChromeOS en los ordenadores personales de todo el mundo. De esta forma podíamos conocer la actividad también de aquellas personas que alteraban la comodidad de su forma de vida con tal de evitar los ojos de Google en la red (siendo consideradas como sospechosos de conspiración). Esta medida también provocó una remodelación profunda de las actividades de algunas míticas empresas, otrora gigantes tecnológicos, como Microsoft y Apple, que debieron abrir más sus desarrollos y fabricar hardware con características genéricas en base al estándar que nosotros mismos prefijamos, para poder adaptarse a las tecnologías de rastreo, y seguimiento que usábamos.

Así, en estos últimos 4-5 años hemos mantenido el orden en el ciberespacio y parece que se ha estabilizado nuestra posición. No podemos saber cuánto tiempo más podremos mantener este aparente estado de calma, pues por mucho que restrinjamos las libertades, no podemos evitar que la gente piense, con todo lo que eso conlleva. De hecho yo mismo me planteo en ocasiones si estoy ayudando en la construcción de una sociedad que me gustaría que heredaran las generaciones venideras. ¿Realmente me convence esta humanidad para que viva Sophie?

Para entonces, ya había recogido mi escritorio y acabado mi  cacao, pero mi sobrina y mi hermana no habían abandonado mis pensamientos. El día de acción de gracias está muy cerca y no me apetece pasarla otro año solo, así que cojo el teléfono y realizo una llamada. Es sólo una llamada a mi hermana, pero no puedo evitar ponerme nervioso. Hace 7 años que no tengo contacto de ninguna clase con ella así que supongo que es normal que al menos me suden un poco las manos. Elijo el número y pulso el botón para marcar:

–          El teléfono al que llama ha sido dado de baja, por favor asegúrese de que el número es correcto y vuelva a intentarlo.

La decepción me bajó un poco el ánimo. Era normal que no consiguiera contactar con ella, 7 años son muchos y podía haber cambiado de número por cualquier motivo. Quizá sea mejor así, de todas formas, después de tanto tiempo sería una situación algo tensa. Al menos, siempre tendré a Google. Para alejar mi mente de ideas que pudieran desesperanzarme aún más, me puse a repasar el planning de la presentación de mañana y algunas estadísticas y cifras de venta de una de nuestras adquisiciones más suculentas. El evento iba a ser muy importante. Hemos estado dedicando fondos, esfuerzo y mucho trabajo a este proyecto y mañana verá por fin la luz. Estoy muy ilusionado con este lanzamiento. Es posible que mi trabajo me haya alejado de mi vida social y familiar, pero con estas innovaciones es con las que me enorgullezco de pertenecer a Google.

¿Cómo debería empezar mañana?

Queridos asistentes…           Damas y caballeros…              Sean bienvenidos…          Gracias a todos por venir a…

Capítulo 3 – Día Libre

2 de Noviembre de 2022.

Después de varios días consecutivos sin descanso, hoy tengo el día libre. Últimamente he estado muy ocupado preparando la próxima presentación que tenemos entre manos y por eso he tenido menos tiempo para preocuparme por mí mismo. Con toda la iniciativa del mundo, pero sin ninguna idea clara, monto en mi Honda nexus, esperando que se me ocurra algún sitio al que ir. Recorro el interior del vehículo con la mirada en busca de alguna idea y tras poner ‘Norwegian Wood’ a reproducir (los Beattles nunca pasarán de moda) mis ojos quedan clavados en el logo de honda del volante. Es muy moderno y futurista, muy a tono con el coche en general. Un coche que forma parte de la nueva gama de vehículos que Google-Honda han sacado al mercado. Qué gran acierto supuso desvincularse de Toyota y empezar la paulatina adquisición de Honda. A parte de los nuevos proyectos que vamos a presentar en breve (gracias a la cartera de patentes de la empresa nipona), la imagen de marca actual e innovadora que proyectaba la compañía japonesa cuadraba más con la imagen Google. Si no recuerdo mal, todo esto se empezó a gestar  en noviembre de 2014. Ese periodo (aproximadamente el año y medio posterior) fue más o menos tranquilo, todo lo tranquilo que puede ser para una empresa tan grande.  Hubo que afrontar litigios por aquí y por allá, pero nada a lo que no estuviéramos acostumbrados ya. Lo cierto es que desde que apoyáramos la ley Teodora, las empresas rivales no paraban de denunciarnos por cualquier cosa. Lo hacían en conjunto,  individualmente, o en pequeños grupos. Muchas  demandas, llegaban incluso de corporaciones que habían defendido la propuesta de ley (suponemos que como rabieta). Sin embargo, nuestro departamento jurídico era la envidia hasta del más sofisticado bufete de abogados, no sólo por la calidad de sus miembros sino también por el número de ellos.

Cuando quise darme cuenta, llevaba casi media hora sentado en mi coche oyendo música antigua. De súbito se me ocurrió un posible destino. Introduje la dirección en el navegador y durante el viaje dejé que la IA del coche me leyera algunas de las noticias más recientes.

Cuando llegué, bajé del coche y un escalofrío recorrió mi cuerpo al encontrarme frente a frente con aquel monumento. Una gigantesca rosa tallada en piedra, recordaba a aquellos que cayeron en el atentado del 11-A. El bloque que formaba la base, tenía grabados multitud de nombres, entre los que se encontraba el de mi amigo y hermano de David, Alex. Multitud de historias. Multitud de vidas. El 11 de Abril de 2016, a las 20:16 hora GMT, unos terroristas pertenecientes a la secta del Nuevo Despertar, colocaron e hicieron detonar sendos explosivos en las zonas más transitadas cercanas a los grandes elementos turísticos de las principales ciudades del mundo. Los artefactos se llevaron la vida de un gran número de personas que se encontraban dentro de su radio de acción, en las inmediaciones de la torre de Tokyo, la torre Eiffel, el monumento a Washington y el Sydney Harbour Bridge. Las cifras de fallecidos y desaparecidos se contaban por millares y las autoridades estaban totalmente desbordadas y aturdidas. Cuando por fin el mundo pudo reaccionar ante la catástrofe que había tenido lugar, comenzaron las pesquisas.

Todos los presidentes de los países mundiales más punteros se reunieron en privado y se formó un gabinete de investigación. China no había sufrido ningún altercado, y eso levantaba sospechas y generaba tensiones, por lo que era necesario tener información. Cantidades de información que nadie tenía. Así que, conscientes de la cantidad de datos que manejábamos, se nos solicitó nuestra colaboración.

Una ardua investigación nos llevó a determinadas fechas y sujetos que propusimos como sospechosos, constituyendo la base de la averiguación. Siguiendo esa línea, se efectuaron las indagaciones pertinentes que revelaron la identidad de los culpables y la forma de comunicación que empleaban: Facebook. Ciertos mensajes, escritos en clave e intercambiados en las fechas que propusimos, fueron interpretados por expertos para concluir que el significado que escondían tras simples palabras era la orquestación de los atentados perpetrados. Dada la gravedad del incidente, la gente desconfiaba hasta de las mismas autoridades, y por supuesto las acciones de Facebook tras verse su nombre involucrado en el caso, se desplomaron estrepitosamente. Todo lo contrario que pasó con Google, ya que para la opinión pública habíamos “cazado a los malos”, y para las agencias de inteligencia fuimos una inestimable ayuda.

Para demostrar que los gobiernos no iban a tolerar que los actos cometidos quedaran impunes se promovió con gran celeridad una nueva ley que regulara TODA actividad en internet. Estaba claro que era un desesperado intento de que la gente no creyera que estaban indefensos y por eso, se agilizaron los trámites para que la redacción del borrador de esta nueva norma se convirtiera en decreto internacional, en un lapso de tiempo de apenas una semana. Sin embargo, esta ley, pese a establecer algunas acciones como la monitorización de la actividad de los usuarios en la red, o el libre acceso a sus datos por parte de las fuerzas de seguridad sin necesidad de orden judicial, para poder prever futuras acciones terroristas, no dejaba claro de quién sería la responsabilidad de acometer dichas medidas.

Mientras tanto, aprovechando la confusión, y como acto de repulsa contra la legislación propuesta, la organización de hackers Anonymous, efectuó un ataque informático a escala mundial. Dicho ataque consistió en tomar el control de los semáforos de las zonas concretas en las que se encuentran las sedes de los líderes de gobierno de algunos países como Alemania, Rusia y USA (que fue el más increíble). 10 kilómetros a la redonda de la Casa Blanca, del Kremlin de Moscú, y la Cancillería Federal de Alemania vieron como en los leds de sus semáforos se dibujaba la máscara que representa a Anonymous. No se registraron incidentes graves, más allá de las pérdidas materiales, debido a algunos accidentes de tráfico, y  de varias personas que resultaron heridas leves.

La cuestión era que la nueva ley, no había sido implementada eficientemente (tanta prisa en sacarla adelante acabó siendo inútil), y un ataque hacker había dejado claro su debilidad. Por este motivo se decidió realizar una revisión en profundidad de la legislación por parte de los organismos pertinentes. Las nuevas propuestas  eran mucho más restrictivas, e incluso opresivas a la existente, pero todo se hacía por el bien del ciudadano. Las nuevas enmiendas se redactaron con más cuidado y se dejó rotundamente clara la completa separación de las leyes aplicables al mundo físico y las aplicables a la red de redes. No obstante seguía existiendo un vacío sobre la figura de quién tendría el poder (la responsabilidad) de hacer cumplir esta ley. Los representantes de los estados no llegaban a un consenso y tras todas las propuestas se escondían intereses políticos. Entonces, alguien propuso una entidad ajena a las cúpulas gubernamentales, que había demostrado su utilidad en momentos de crisis, y que gozaba de la buena opinión del “pueblo”.

Nosotros.

Como resultado, se firmó la convención de Ginebra 2.0, que entraría en vigor el 1 de enero de 2017, en la que los gobiernos del mundo aceptaban la concesión a Google de los poderes ejecutivo, legislativo, y judicial referentes al ciberespacio.

Por fin éramos el gobierno de internet.

En ese instante comenzó a llover, como si el cielo entendiera dónde me encontraba, y allí me quedé, calándome hasta los huesos, mientras veía cómo se oscurecían por la humedad, los nombres grabados en la piedra.

Capítulo 2 – Acercamiento

– ¿Recuerdas que hace 10 años la gente pensaba en nosotros como “El Buscador por excelencia”, sin darse cuenta de lo involucrados que estábamos en sus vidas?

– Es cierto, siempre alababan todas nuestras innovaciones, como el Toyota Prius. Qué tiempos. Fue el primer coche que conducía solo. Aquel coche era pura innovación. Lo cierto es que todo fue bastante rápido, ya que en 2012 se concedió la licencia al coche para circular en Nevada y para el último trimestre de 2013, ya circulaban 500 de estos vehículos.

– Si, pero 2013 no sólo marcó un hito en el mundo de la automoción. El 15-2-2013 revolucionamos la vida cotidiana de millones de personas con el lanzamiento de las Google glass.

– Bueno, en realidad no fue lo único que se revolucionó. Todavía recuerdo lo enfadada que estaba mi mujer aquella noche al llegar tan tarde a casa.

No pude contener la leve sonrisa de compasión que esbocé. La mujer de David, poseía un genio terrible. Sin darle más importancia, continué:

– Eran unas gafas que parecían de ciencia ficción. Disponían de una pequeña lente que hacía de pantalla, y funcionaban con comandos de voz. Con ellas podrías tener toda la información al momento. Leías el periódico sin necesidad de tocar papel ni ningún otro dispositivo, bastaba con darle la orden correcta. Por supuesto, también incluía funciones para sacar fotos, grabar video, geolocalización o videollamada. Lo tenías todo a golpe de vista (nunca mejor dicho). Al final, supusieron el cénit de la imagen “cool” que proyectábamos en aquellos años, y gracias a una hábil campaña de publicidad, conseguimos que 3 de cada 5 hogares tuvieran una Google glass. Era prácticamente imposible no estar conectado a internet  y a Google.

– Y a nosotros nos salió redonda la jugada, no sólo por la cantidad ingente de gafas que se vendieron, sino por lo que había detrás…

Hasta entonces podíamos llegar a averiguar los gustos de la gente, y sus necesidades a través de la red, pero las gafas nos permitieron saber mucho más. Eran nuestros ojos. Por ejemplo, cuando alguien iba por la calle y se paraba a mirar escaparates de calzado, nosotros le poníamos publicidad de zapatos en cualquiera de sus dispositivos. Si estaba en un determinado supermercado y compraba artículos light, recibía información sobre dietas y descuentos en ese supermercado y en los de los alrededores. Aquellas gafas eran todo un sistema espía que sabía lo que veías en cada momento, así que la efectividad en cuanto a publicidad estaba asegurada y un aluvión de empresas comenzaron a solicitarnos servicios publicitarios. Por supuesto recibimos denuncias por doquier, pero supimos maquillar el asunto con gran efectividad y aunque nos costó una cantidad importante en multas (que recuperamos sobradamente), después de algunos pequeños ajustes tecnológicos pudimos reptar por los resquicios legales existentes y conseguimos nuestro propósito.

Tras la charla, acabamos nuestro tentempié e intercambiamos algo de superflua conversación mientras nos dirigíamos a nuestro puesto de trabajo, donde retomaríamos nuestras tareas hasta el final del día.

De regreso a mi apartamento, me distraje recordando la conversación con David. Cuánto ha cambiado el mundo desde entonces… Hoy me había asaltado esa reflexión en numerosas ocasiones, como si de un anciano veterano rememorando “batallitas” se tratara. ¿Me habré hecho viejo para este mundo? Después de un rato navegando entre mis recuerdos, logro recordar la primera maniobra de acercamiento al poder: julio de 2013.

Por aquellas fechas los principales gobiernos del mundo se estaban poniendo de acuerdo para votar una ley internacional en contra de la piratería que regulaba el tráfico en internet. Se había acordado la celebración de una reunión para tratar el tema y entre sus asistentes, además de los representantes de las administraciones estatales, estaban invitados delegados de las compañías más importantes presentes en internet, entre las que, evidentemente,  se encontraba Google. Esta legislación amenazaba seriamente con recortar los ingresos de la compañía, por eso a David y a mí se nos encomendó la misión de preparar informes de los votantes en la convención por si las negociaciones fallaban. Estaba previsto que la convención durara 3 días, y tendríamos que estar preparados para actuar en cualquier momento.

El primer día de la convención resultó ser como todos esperaban, las empresas se posicionaron en contra de la ley, frente a los gobiernos que parecían no estar dispuestos a ceder. Por supuesto, los representantes de Google también nos opusimos como era de suponer. En el segundo día de negociación efectuamos el movimiento estratégico que habíamos planeado y nos desmarcamos del resto de empresas para convertirnos  en el único aliado de los gobiernos, aunque esto fuera claramente en detrimento de nuestros intereses. Nadie esperaba este realineamiento. Los primeros sorprendidos fueron los representantes de los ejecutivos de los distintos países, seguidos por la indignación de las compañías invitadas. Había llegado el momento de actuar. Google nunca pierde.

Gracias a las Google glass y su “recopilación de datos” pudimos obtener cierta información acerca de algunos votantes de la reunión, que a nadie interesaba que saliera a luz. Así pues, tras mantener una charla amistosa con delegados estratégicos dentro de la coalición de los gobiernos, no fue necesario hablar con más de tres personas para que de repente el grupo que representaba los intereses gubernamentales propusiera una serie de cambios en la ley que relajaban bastante las pretensiones iniciales y que eran más admisibles por parte de las empresas (pese a la firme oposición que la mayoría de ellas seguían manteniendo). Sin embargo, tras un intercambio de pareceres con algunas de las más importantes (en favor principalmente de los intereses económicos de las administraciones estatales), cambiaron finalmente de postura y al resto no les quedo más opción que resignarse puesto que ya estaban en clara minoría. El 18 de julio de 2013, se aprobó en la ONU la ley Teodora (por la senadora Teodora Wilkins) que regulaba la piratería en internet. Google no obtuvo demasiados beneficios de esto, pero la actuación de la compañía sería de gran importancia para acontecimientos que estaban por venir. La popularidad de la compañía estaba en aumento ya no solo entre los usuarios, ahora también había conseguido poderosos aliados en los principales gobiernos del mundo.

Un par de meses después, el 27 de septiembre de ese mismo año (fecha en la que cumplíamos 15 años de vida como empresa),yprevio silenciamiento por parte del gobierno estadounidense de las voces que clamaban por medidas contra Google por monopolio, nos regalamos “una mascota”. Aquel día nos compramos un pajarillo azul. Compramos Twitter.

Desde el lanzamiento de las Google glass, el gasto de dinero fue considerable, pero para algo teníamos el remanente conseguido al acumular los 14.000 millones de dólares de beneficio anuales que conseguíamos en aquella época. Nunca entenderé por qué las redes sociales se nos daban tan mal. Pero lo cierto es que Twitter se había hecho un hueco en la vida de las personas, por sus concisos a la par que versátiles mensajes. Y lo mejor de todo es que la mayoría de la gente seguía sin asociar a Google con Twitter. La adquisición no fue ningún secreto, pero el tema se trató con delicadeza y pasó bastante desapercibido ante la opinión pública.

Ahora, todas estas historias no son más que lejanos recuerdos en mi débil memoria y alguna que otra grieta en mi herida conciencia. Jamás me he negado a nada que me haya pedido Google, pues siempre he sido un gran admirador de la compañía, pero eso no significa, que no haya habido numerosos momentos en los que mi ética profesional me haya puesto muy difícil la ejecución de mis cometidos. Por eso mi espíritu se resiente con el paso del tiempo. Y por eso, tras un día más al pie del cañón, me entrego a la noche como descanso para un nuevo día.

Capitulo 1 – El Comienzo

1 de Noviembre de 2022. Medianoche.

En un apartamento iluminado únicamente por la no tan tenue luz de una pantalla, un joven periodista de nombre anónimo (llamémosle Apolo) escribía su próximo artículo, ingenuamente ajeno al ojo que todo lo ve.

Google en la última década

por Apolo

24 años tiene ya el gigante Google que tan metido está en nuestras vidas. 24 años de existencia, y unos 5 de “gobierno”. Y digo “gobierno”, porque desde que la compañía de Mountain View firmara el acuerdo con la ONU, que se conocería como el tratado de Ginebra 2.0, es la encargada de mantener el orden en nuestras vidas digitales. Pero para ver qué pasos ha dado Google en esta dirección, vamos a echar la vista a atrás a esta última década, y establecer a la par una cronología con los hitos más importantes de la misma.

Allá por 2012, encontramos el primer ladrillo en la construcción del imperio Google. Estos cimientos son las políticas de privacidad unificadas que Google consiguió sacar adelante para todos sus servicios. Tuvo que pasar por innumerables litigios y recursos, pero finalmente logró su objetivo. Con este hecho consiguió que lo que hasta entonces era una intrincada red de servicios bajo una misma marca, fuera un todo. En la opinión del que escribe, esto instauró la idea en el inconsciente de los mandamases de la empresa de querer la unificación de todo internet bajo su manto. De hecho, la privacidad por aquellas fechas era uno de los mayores inconvenientes morales para la gente que hasta aquel momento había tratado de permanecer oculto a los ojos de las grandes corporaciones; nada que ver con la abierta pluralidad que existe hoy en día en la red. Evidentemente tanta pluralidad conlleva ciertas consecuencias negativas, como el aumento de la delincuencia virtual, pero la PGC (Policía Google del Ciberespacio) lleva a cabo su cometido con bastante diligencia. De hecho, a menudo es incluso más eficiente que la policía estatal, cuyo presupuesto mengua año tras año desde hace un lustro. La PGC es otro aporte de Google a internet, para mantener a raya a todo tipo de malincuentes virtuales, basándose en la observación, es decir, la división de delitos informáticos monitoriza la actividad en internet de aquellos usuarios sospechosos y recopila datos personales y no personales sobre ellos para construir unos perfiles tanto de conducta como psicológicos que puedan ayudar a prever la perpetración de actos delictivos en la red. A causa de esto, la privacidad del usuario se ha visto gravemente herida, pero en realidad las diferencias entre lo que sucede ahora y lo que ocurría diez años atrás son simplemente los pretextos y la bandera que se enarbolan. Ahora la opinión pública cree que Google les protege en internet. Una idea muy inocente, ya que durante la recaudación de información sigue lucrándose como hacía antes, salvo con la diferencia de que el volumen de datos que ahora ha crecido de manera casi exponencial en esta década  y es unas 850 veces mayor (según datos estimados).

En aquel momento, viendo que quizá se estaba metiendo en terreno pantanoso, decidió retocar algunas frases de su escrito:

la privacidad del usuario se ha visto gravemente herida el usuario cede algo de información extra

Ahora la opinión pública cree que Google les protege en internet. Una idea muy inocente, ya que durante la recaudación de información sigue lucrándose como hacía antes, salvo con la diferencia de que(…) Ahora Google nos protege en Internet. Una idea cuya dificultad debemos valorar ya que

 las diferencias entre lo que sucede ahora y lo que ocurría diez años atrás son simplemente los pretextos y la bandera que se enarbolan  las diferencias entre lo que sucede ahora y lo que ocurría diez años atrás son  las motivaciones de Google y la necesidad de vigilar la progresión de la ciberdelincuencia.

Tras esos pequeños cambios, se levantó de su escritorio, fue a la cocina, tomó un vaso y una botella de Glenfiddich y se sirvió un whiskey mientras pensaba en la dificultad de escribir un editorial tan peliagudo. Tomó su “elixir” y volvió al despacho con resignación, pensando en retomar el hilo del artículo que estaba escribiendo.

google_good_or_evilPrecisamente en 2012, hacia marzo para ser exactos, fue cuando Google comenzó la expansión del primer SPDY (pronunciado “Speedy”), su protocolo encargado de optimizar las comunicaciones HTTP, que mejoraba la carga de páginas web en un 64%. Y este se podría decir que fue el segundo ladrillo de sus cimientos, ya que a mediados del año siguiente explotaría aún más ese proyecto y propondría un protocolo con la intención de sustituir al ya lejano HTTP. Esta nueva implementación (bautizada como SPDY+) duplicó la velocidad de carga de las páginas web, y se implantó en el navegador Mozilla, además de en Chrome, evidentemente. También empezaron a usarlo algunas redes sociales, con Twitter como mayor exponente, hasta que finalmente se convirtió en el estándar a seguir a finales de 2013, adoptándolo paulatinamente el resto de empresas de la red. Con esto, Google ya era prácticamente sinónimo de internet. Así pues, el siguiente paso lógico que dio fue adentrarse en el mundo de los operadores de internet. Aunque adentrarse no es la palabra más correcta dado que su servicio Google Fiber ya ofrecía, desde marzo de 2011, una conexión de 1Gb por 70$ (entre otras ofertas) en determinados territorios estadounidenses. Sin embargo la expansión en este ámbito no se hizo esperar demasiado y para principios de 2014 ya poseía las infraestructuras necesarias para facilitar esos servicios en todo el territorio norteamericano; llegando a Europa, en torno a un año más tarde.

Entonces Apolo, se tomó unos minutos para reflexionar sobre lo que estaba contando. Los pasos de Google hasta su posición, y ciertos avances importantes debía de dejarlos patentes, claro, pero ¿era ese enfoque de autocensura adecuado? Desde su punto de vista, debía de serlo, puesto que era el que menos inconveniente le debería haber ocasionado. Sin embargo, lo que no podía imaginarse aquel pobre infeliz era que media hora mas tarde sería detenido por una de nuestras patrullas, acusado de conspiración y desacato.

Mientras le contaba esta historia a mi compañero de trabajo, su gesto permanecía impertérrito, como acostumbrado a  ese tipo de historias. Para ese momento ya era la hora del descanso. En esta empresa siempre hemos tratado bien a los empleados y todavía seguimos manteniendo esa tradición.  Ya en la cocina del ala oeste del edificio (dedicado a salas de ocio y relax para los empleados), decidí romper el hielo y entablar algo de conversación, así que le dije a David:

– ¿Recuerdas cuando…

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Hola a tod@s

Abrimos este blog con la idea de publicar unos escritos con una línea de tiempo que muestre un posible futuro en la existencia de Google, para los próximos 10 años. Lo haremos en distintas entregas ampliando las publicaciones con el tiempo, aunque pretendemos llevar un ritmo de un par de páginas por semana.

Esperamos que disfrutéis con la lectura, y no dudéis en dejar vuestra opinión en los comentarios (siempre con respeto y educación, que nos conocemos).

Nos leemos!